20/6/18

CANCIóN DEL CANDAJE


A Juan Rodríguez, El Indio


Candaje del lino linaje...

Las verduras de las eras,
los ejidos  del forraje.

Angarillas de palma
sobre mi alma. 

A la una salta la mula
y a las dos me pega la coz.

Mula mulata
que en mi cuerpo medra
y que lastima mi corazón. 

Y a las tres me derrengué,
ojo tuerto de miel y limón.

A las cuatro saltó el gato
a la cara de los sueños.
Y me los desfiguró.

A las cinco se me esconde
la tarántula del miedo
en la punta del zapato. 

A las seis nadie responde. 

Y a las siete amanece:
todos los ojos abiertos
en las bocas de los peces. 

Y a las ocho y a las nueve
crece el árbol de la nieve,
y en el árbol, una rama, 
y en la rama un pobre nido,
y en el nido cuatro huevos:
dos son blancos y dos negros. 

Y a la diez, el almirez
rompe una almendra de leche
que aún no he podido beber.

 “Candaje del lino linaje…”
Los niños vienen sin madre

llorando por el almez.

16/6/18

EL VERNÁCULO


Se llama vernáculo a la primera lengua que uno aprende a hablar mamando de la teta, acunándose con nanas y oyendo los cuentos contados por las madres, los padres, los abuelos y las abuelas. Hablamos de la que se conoce como "lengua materna". Se llama "materna" no solo porque se aprende principalmente de las madres, sino porque ella misma es la madre de todas las lenguas. 
La lengua materna es sagrada, que quiere decir "separada"; que estamos tratando con algo tan preciado que lo ponemos aparte de los trajines humanos --demasiado humanos-- como por ejemplo las luchas políticas. 
La expresión "inmersión lingüística" es una manipulación de las palabras, pues todo humano se encuentra inmerso desde que nace y través sobre todo de la familia en un contexto lingüístico determinado sin tenga que ser forzado a ello por un programa político. Un programa político de inmersión lo que pretende es convertir al vernáculo --la lengua madre de las madres, cualquiera que esta sea--, que es algo personal e intransferible, vivido en el seno incipiente de la propia vida, en una seña de identidad colectiva que tiene carácter netamente político, es decir, orientado a intereses ajenos a la causa lingüístico-cultural en que viven su vida los individuos; es decir, de aquello que se adquiere, se aprende y es vivido por las personas. De esta actividad vital de los individuos, el poder político, en base a sus propios intereses de poder, extrae --como extrae plusvalía de capital del trabajo de los individuos mediante los impuestos correspondientes y sus porcentajes extras-- una plusvalía por la que la política roba a los individuos su poder y libertad en el uso de su vernáculo y convierte ese valor de uso en en un valor de cambio --de capital de poder--, en una irrealidad identitaria arropada en proclamas, mentiras, himnos y banderas. Pero los seres humanos no hablamos en coro; el uso de nuestra lengua materna es asunto de nuestra vida particular, vivamos donde vivamos, de nuestras relaciones personales. 
Por todo ello, insisto, toda política de inmersión --que es a la vez una política de represión para quienes han nacido de otras madres con otra habla-- es la profanación orquestada por un poder partidista con vocación totalitaria de algo que es sagrado, que pertenece a lo más íntimo de cada persona y que llamamos lengua materna o vernáculo. Las lenguas todas --cada lengua-- son seres vivos y su uso no se  puede imponer sin matarlas en lo que es más propiamente suyo; hay que dejarlas vivir y apoyarlas, ¡a todas!, cada una de su padre y de la madre que la parió. 
Tendría que hablar también de otra clase de inmersión lingüística en la que parecen empeñadas todas las dichosas Autonomías, las de los bilingüismos, trilingüísmos o polilingüísmos, que convertirá a todos nuestros estudiantes --dicen-- en políglotas del mundo mundial. Pero este es otro tema que dejamos para otra ocasión. 

14/6/18



SER Y ESTAR


La lengua castellana presenta una finura --de la que no todas pueden presumir-- que permite en el habla una sutil diferenciación entre los verbos "ser" y "estar". Esta diferenciación impregna el habla común de sustancia metafísica. 
Los objetos ni son ni están en el mundo, sino en el espacio. (Mediante el sortilegio sofisticado de la técnica, el hombre los trae al mundo).
Los organismos vivos son del mundo, pero no están en él, pues el mundo no tiene figura en ellos, no los refleja. Viven en un entorno en una forma de vivir que es alojamiento.
Los seres humanos, por su apertura constitutiva --"animales no-fijados" nos llamó Nietzsche--, pueden:
-- ser del mundo sin estar en el mundo
-- estar en el mundo y ser también del mundo
-- estar en el mundo sin ser del mundo -- a lo que aspiran los adeptos sufís y los cristianos--.



2/6/18

MOCIÓN DE CENSURA

El extraordinario ejercicio colectivo de cinismo oportunista en que ha consistido la reciente moción de censura me ha traído a la memoria el siguiente texto de un clásico:

El interés no tiene memoria porque sólo piensa en sí mismo. No olvida lo único que le importa, su propio yo. No se enreda en contradicciones porque nunca se pone en contradicción consigo mismo. Improvisa sin cesar porque no tiene sistema sino simples expedientes... El interés no piensa, calcula. Sus motivos son sus números. La "sofística del interés" consiste en hacerse pasar por "interés de Estado".

La cita es de un artículo titulado La ley sobre el robo de leña. El autor es Carlos Marx.