12/8/16

LA CAJA NEGRA: UN MODELO DE ESCUELA Y SU GRAMÁTICA (I)




“Una gramática es la organización articulada de nuestras percepciones, nuestra manera de pensar, nuestras experiencias, de nuestra consciencia y sus formas de comunicarse consigo misma y con los otros” (GEORGE STEINER)

I

En uno de los diálogos que Ítalo Calvino intercala en sus Ciudades Invisibles, el Khan pregunta a Marco Polo, el viajero, por qué habiéndole hablado de tantas ciudades no le ha dicho nada de Venecia. Y Polo le contesta: “Cada vez que describo una ciudad estoy diciendo algo de Venecia. Para distinguir las cualidades de las demás ciudades, debo hablar de una primera ciudad que está implícita. Para mí, es Venecia. 
Todos somos viajeros como Marco Polo y cuanto vemos son ciudades invisibles. Para traer una ciudad a la luz es preciso verla desde una que es modelo o arquetipo de ciudad y conservamos de algún modo en la memoria. Luego, esta especie de visión arquetípica se tiene que desplegar de forma concreta en palabras en el tiempo, en un discurso que la nombre y la cuente; así se convierte en crónica, anamnesis, memoria. A esta memoria remite, para ser efectivamente comprendida, todo cuando se manifiesta y sale a la luz del caos invisible de la realidad.
Voy a utilizar esta idea de Calvino para referirme al modelo que tenemos de Escuela, entendiendo esta palabra en su sentido amplio, como institución de enseñanza en todos sus niveles y formas. El modelo que considero hoy en día vigente y operativo en todas partes —que no nos engañen las apariencias con que quieren revestirse nuestras respectivas consejerías autonómicas— es decir, la Escuela como institución, se nos presenta bajo el modelo generativo —su gramática— de una Caja Negra
Las Cajas Negras de los aviones nos dicen cómo fue el accidente que no pudo evitarse, pues la Caja Negra no avisa del futuro, sino que certifica el pasado. Las Cajas Negras que se usaban en la II Guerra mundial para proteger los datos de los equipos de transmisión tampoco podían informar de nada al enemigo, pues explosionaban al abrirlas. Las Cajas Negras que usamos hoy a diario en forma de nuevas tecnologías no sabemos como funcionan porque su interior es un misterio inaccesible que los profanos no podemos controlar. 
Aparte de nombrar los artilugios citados, B. F. Skinner usó también este término, Caja Negra, para referirse a la psicología humana y su manera de entenderla y estudiarla, el conductismo.
¿Cómo saber qué ocurre de verdad en la Caja Negra de la Escuela sin que explosione en nuestras manos y nos sirva en cambio para diagnosticar sus averías y orientar su posible mejora? ¿Cómo hacerlo de una realidad compleja como ésta de la Escuela, donde se junta gente, de manera que se pueda estar a la vez fuera y dentro para mantener a salvo la complejidad de los factores humanos sin menoscabo de la objetividad del propio diagnóstico? 

Toda gramática, como ocurre con la gramática de la lengua que hablamos, funciona inconscientemente –-todos hablamos en prosa sin saberlo, como el personaje de Moliere— y por tanto nunca es puesta en cuestión. El modelo, la gramática, es lo que no se discute, lo obvio; es nuestra mentalidad o manera de leer y entender el mundo que tenemos delante de nuestras narices. Y esto es lo que se tiene que sacar a la luz en nuestros análisis crítico para poder entender lo que nos pasa.

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